Masculinidades

Informe E2005: Hombres ante la violencia de genero

  1. Introducción.
  2. La problemática relación del movimiento de hombres con la violencia de género.
  3. Nuevos actores y formas de acción en torno a la violencia de género.
  4. Buenas prácticas: Experiencias recientes de hombres contra la violencia de género.
  5. Los enlaces.
  6. Breve reseña del autor.

En el primer lustro del tercer milenio, estamos asistiendo en España a una nueva situación en el movimiento profeminista. Ha sido tal el éxito de las organizaciones feministas en lanzar la violencia de género al primer plano de las agendas políticas, que las organizaciones de hombres han encontrado aquí una instrumento de legitimación y una vía para iniciar una mayor visibilidad pública. Dentro de la amalgama de organizaciones, talleres, congresos y programas institucionales, han aparecido con fuerza nuevos actores y nuevas formas de acción mucho más públicas que los tradicionales grupos de hombres de toma de conciencia, las redes y los encuentros, promovidos por destacados activistas -generalmente profesionales liberales-, que han venido liderando el profeminismo desde los 80.

En los 80, el grueso de los activistas dedicaron una gran atención a los procesos de reflexión personal/grupal, y al escrutinio personal de las formas mediante las que los hombres reproducimos el heterosexismo en la vida cotidiana, y sus consecuencias tanto para nosotros como para otros hombres y mujeres. Esto dio lugar a un movimiento minoritario, de carácter privado, con un alto nivel formativo y reflexivo, pero claramente aliado del feminismo. En los 90 se multiplicaron el número de experiencias de grupos de hombres y se inició una mayor visibilidad vinculada a la celebración de Congresos, Reuniones y Encuentros Nacionales. Muchos jóvenes provenientes del mundo asociativo alternativo, de la sexología, de la educación social y de calle, o del movimiento universitario se unieron a los antiguos activistas.

A finales de los 90 ha sido cuando el feminismo ha comenzado a aceptar la necesidad de intervenir con hombres como medio para producir un cambio más efectivo en la relaciones de poder entre hombres y mujeres. Es entonces cuando algunos hombres se han sentido justificados y alentados para lanzarse a ciertos tipos de acción pública que les han otorgado un nuevo y controvertido protagonismo. Aparecen así asociaciones legalizadas, en muchos casos mixtas, con la intención de realizar una actividad pública más allá de la toma de conciencia y los grupos de reflexión; aparecen programas institucionales de Áreas de Igualdad de Administraciones locales dedicados a intervenir con hombres; también Foros de debate y Redes Profeministas en Internet; Grupos de Hombres on-line; Campañas de apoyo a las reivindicaciones feministas lanzadas desde grupos de hombres. Muchos de los grupos, programas institucionales, etcétera…. mantienen listas de distribución de correo electrónico.

El rechazo de la violencia de género ha amalgamado declaraciones, emblemas y manifiestos de todo el espectro político, especialmente en ciertas fechas señaladas. Personalidades y famosos han aportado, en casos por corrección política y en otros por una convicción personal real, su imagen a estas campañas. Estas manifestaciones no siempre han ido acompañadas de un análisis feminista, de un compromiso político real, ni de una alianza con las organizaciones de mujeres.

La repulsa de la violencia de género, como símbolo de alto poder significativo, se ha convertido en motivo idóneo para construir una subjetividad masculina alternativa al modelo autoritario tradicional, pero también ha servido como parapeto de algunas iniciativas de hombres igualitarios que bajo la urgencia de “hacer algo”, buscan no sólo notoriedad sino también monopolizar el espacio público, el apoyo económico de las administraciones, y la voz de los hombres profeministas.

La relación del movimiento de hombres con la violencia de género es ciertamente incómoda y problemática, y surgen muchos interrogantes sobre el lugar que puedan ocupar los hombres profeministas en la lucha contra la violencia y la discriminación de género. Nos preocupa las posiciones dentro del movimiento de hombres que tienden a ver revanchismo en la discriminación positiva en violencia contra las mujeres, pero sobretodo observamos con temor como en algunos foros de hombres igualitarios se pudieran alentar actitudes masculinas ultradefensivas y hostiles al feminismo.

Texto en PDF: informe-espada-2005

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  1. […] el Informe Espada 2005 se expresaba así J.M. Espada: “No vamos a negar que existen mujeres que ejercen violencia […]


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