Masculinidades

La “Fiesta de los Quintos” como rito de paso de la masculinidad

¿Quintos sin mili?

Tanto la mili como los quintos siempre formaron parte de aquello que se llamaba ‘hacerse todo un hombre y cumplir con la Patria’: eran entre otras cosas, ritos de paso masculino (con su iniciación, separación de los iniciados, contaminación y purificación mediante pruebas que dan lugar a un umbral de salida). “Los quintos” constituye una celebración exclusiva masculina y sigue siendo un referente y marcador de edad importante, cuya estructura simbólica reproduce las divisiones sociales y sanciona el orden heterosexista de género.

La fiesta de los Quintos en Noblejas (Toledo, España): Quintos, maricones y pelusos.

Los quintos son los jóvenes que eran tallados para engrosar durante el siguiente año los distintos relevos de la ‘mili’, el servicio militar obligatorio. Los ‘maricones’ son los varones que tienen un año menos que los Quintos. Los ‘pelusos’ son los varones que tienen dos años menos que los Quintos. Las “quintas” están integradas también por las amigas de los quintos que, sin embargo, juegan el papel de acompañantes en los preparativos y objeto de las pintadas y burlas.

¿Cuándo?

La fiesta sucede durante los fines de semana comprendidos entre ‘las hogueras de San Antón’ y el último domingo antes del ‘miércoles de ceniza’, que es el ‘domingo gordo’. San Antón es una celebración importante en la que participan todos los y las habitantes del pueblo y en la que se reúnen por cuadrillas para cenar matanza, y en las que se prenden hogueras en calles y ‘cercos’ con los sarmientos de la pasada campaña vitícola. De forma intermitente los quintos salientes organizan en San Antón una cena con los quintos entrantes, donde se realiza el ‘traspaso de poderes’.

Las celebraciones.

A partir de San Antón se abre un tiempo de excepción y comienzan los preparativos del domingo gordo. Todos pasan ese fin de semana fuera de casa, ya sea en las calles, en los cercos o en los bares, bebiendo y celebrando con sus respectivos pares; pero cada grupo hace cosas distintas.

Los quintos se reúnen varios fines de semana en algún ‘cerco’ para cenar y organizar sus fechorías y preparar los cantares. En estas semanas se dedican a ‘quitar’ las cortinas de las puertas de las casas, pero sus dos actividades principales son llenar el pueblo de pintadas de burla durante la noche anterior al domingo gordo y cantar canciones satíricas en la plaza del ayuntamiento en la mañana del domingo.

La noche del sábado transportan y disponen unos olivos en círculo en la plaza del Ayuntamiento. Tras haber preparado el escenario, los quintos se retiran al ‘cerco’ (o cueva), donde van a pasar gran parte de la noche, comiendo, bebiendo, ensayando las canciones y terminando de preparar varios de los elementos simbólicos que han de portar a la mañana siguiente. A cierta hora preparan las pinturas y salen a las calles. Frecuentemente introducen innovaciones (en el 2001 prepararon pasquines que anuncian su fin de semana y advierten sobre sus ‘cojones’, tiraron fuegos artificiales, etc.). Por la mañana se visten de gala y hacen un recorrido por el pueblo hasta la Plaza donde cantarán.

Pintadas y cantares son dedicados principalmente a los “maricones”, especialmente aquellos que destaquen por algún ‘fallo’ moral, vicio, fealdad, etc.; a las chicas, especialmente las de su quinta o menores que igualmente destaquen por algún rasgo físico o moral, así como contra ciertas autoridades (alcalde, cura), y personajes del pueblo. En otros casos las pintadas sirven simplemente para dejar constancia de su paso (‘Quintos 02’ o ‘02’ a secas). Los contenidos frecuentemente contienen referencias homofóbicas, xenófobas, o simplemente ofensivas hacia sus destinatarios.

En 2001 “Campana y Pirolo” son dos de los “maricones”, objeto de burla por su amistad y por su mayor notoriedad dentro de su grupo de edad. Pirolo es hermano de un peluquero de la localidad, profesión que tradicionalmente se asocia a la homosexualidad. La letra hace un repaso a algunos elementos de sus biografías con abundantes alusiones a su supuesta “falta de hombría”.

Los maricones se dedican a buscar durante los fines de semana previos y especialmente el del domingo gordo a los pelusos por las calles, para llenarles de huevos podridos, milhojas, añil, ketchup, mostaza, yeso o betún. Visten ropa cómoda, deportiva o militar y en la mañana del domingo circulan en busca de los pelusos por el pueblo en un remolque tirado por un tractor -portando unas garrotas a imitación de las picas de los quintos y gorros de paja-. Durante los cantares permanecen de pie en el remolque, haciendose notar entre cantar y cantar, y lanzando huevos a los pelusos.

Los pelusos deben salir y soportar que los maricones les manchen. Deben ir a pie. No deben preparar mucho pero por lo menos deben disponer de la ropa apropiada (cómoda, abrigada y que vayan a tirar después de las celebraciones) y un ‘cerco’, con comida, bebida y otras cosas para pasar el fin de semana fuera de casa .

En definitiva se dramatizan tres roles: el que es agredido, el que agrede y los que refinan su violencia mediante la voz –escrita y cantada- (aunque no siempre fue así ya que parece que la aparición de los pelusos data de comienzos de los años 80, y que antiguamente los maricones ocupaban el lugar de los pelusos). Así el término peluso parece ser un préstamo de las terminologías de la cultura cuartelera de la tropa.

Mónica Cornejo y José María Espada

Artículo “Quintos y damas” quintos-y-damas

Díptico Documental “El domingo gordo” documental-el-domingo-gordo

2 comentarios

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  1. […] que se llamaba ‘hacerse todo un hombre y cumplir con la Patria’: eran entre otras cosas, ritos de paso masculino (con su iniciación, separación de los iniciados, contaminación y purificación mediante pruebas […]

  2. […] Hemos extraído los siguientes artículos del blog chicos y masculinidades , por su interés en la reconstrucción contemporánea de los ritos iniciaticos de masculinidad en la España rural, donde las fiestas de quintos habían ocupado un papel central como rito de paso, y en la que se ha mantenido el ceremonial una vez que su aparataje exterior ha desaparecido: la mili. Al no existir ya el Servicio Militar Obligatorio, momento en el que los jóvenes de los pueblos abandonaban sus casas por primera vez, se separaban de sus familiares para “hacerse hombres” en esa institución total que es el Ejercito, donde se procedía a una intensa socialización en los valores de la masculinidad tradicional; como decíamos, al no existir la mili, queda cada vez más al descubierto y descarnado el carácter de género, además de marcador de edad, de las fiestas de quintos, cuyo contenido y estructura es muy expresiva de formas identificables de masculinidad que al convertirse en fiestas exclusivas de hombres, adquieren el carácter de anti-igualitarias o machistas. En ese sentido se puede visitar el artículo Damas y Quintos. […]


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